Febrero es el mes de concientización sobre la degeneración macular relacionada con la edad

Febrero es el Mes de Concientización sobre la Degeneración Macular Asociada a la Edad. La Academia Americana de Oftalmología ha dedicado un mes entero a observar la naturaleza peligrosa de la DMAE. Y hay una buena razón para ello.
La degeneración macular relacionada con la edad es la causa de una pérdida significativa de la visión en más de 11 millones de personas solo en EE. UU. Se espera que esta cifra se duplique en las próximas décadas.
De hecho, es la principal causa de ceguera en personas mayores en Estados Unidos. A diferencia de otras enfermedades y problemas oculares, la DMAE puede corregirse, hasta cierto punto. Siga leyendo para obtener más información. AMD!
¿Qué es AMD?
La degeneración macular relacionada con la edad es una afección que degrada la parte central de la retina, conocida como mácula. El tejido retiniano es el encargado de detectar y decodificar la luz que entra en el ojo.
Esto permite que el cerebro interprete la información en imágenes. El tejido retiniano también es muy frágil, y basta con un gran daño para que la vista se vea afectada.
La DMAE se presenta en dos formas: húmeda y seca. La DMAE húmeda suele ser una progresión de la DMAE seca si la afección no se trata durante demasiado tiempo.
Esto significa que la DMAE seca es la más común de las dos. Puede aparecer de forma natural con la edad debido al adelgazamiento del tejido macular. A medida que el tejido se adelgaza, se forman grumos de proteína en la mácula llamados drusas.
Otros factores, además de la edad, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar DMAE seca. Entre ellos se incluyen el tabaquismo, la obesidad y una dieta rica en grasas saturadas. La hipertensión y los antecedentes familiares también pueden influir.
Con el tiempo, la DMAE seca puede empeorar y provocar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en la retina para suministrarle nutrientes esenciales. Esto supone un problema, ya que los nuevos vasos suelen ser propensos a perder líquido.
Esto puede eventualmente provocar cicatrices en la mácula. Estas cicatrices son lo que empeora la DMAE húmeda.
Si bien es mucho menos común, el daño ocurre significativamente más rápido que en el caso de la DMAE seca.
La detección temprana es fundamental para el éxito
Durante mucho tiempo, no existía tratamiento para la DMAE seca, salvo tomar vitaminas antioxidantes y reducir al máximo los factores de riesgo. La DMAE húmeda podía controlarse con inyecciones oculares cada uno o dos meses.
Ahora, la situación pinta aún mejor para los pacientes con DMAE, gracias a la variedad de tratamientos que se avecinan.
Podrían conducir a grandes avances en el tratamiento de la DMAE tanto húmeda como seca.
Los tratamientos potenciales incluyen:
- Radioterapia para retardar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.
- Terapia de inyección de mayor duración.
- Terapia genética para ayudar al ojo a crear las sustancias químicas necesarias para revertir la DMAE húmeda.
- Medicamentos que estimulan el sistema inmunológico para prevenir la DMAE seca.
Como con cualquier problema de salud, más vale prevenir que curar. Reducir los factores de riesgo controlables es un buen punto de partida, pero la DMAE también puede presentarse en personas sanas.
La detección temprana es la única manera de detener la DMAE antes de que dañe la vista. Por eso es tan importante acudir al oftalmólogo para exámenes oculares regulares.
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